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Tratamientos Farmacológicos

El tratamiento farmacológico se inicia con dosis bajas de un fármaco, las cuales se va incrementando gradualmente hasta que se consigue el control de los síntomas. Normalmente hay que combinar distintos fármacos para conseguir un control más efectivo de los síntomas.

Los síntomas de la enfermedad de Parkinson se deben a la pérdida de dopamina en el cerebro, por ello, el tratamiento se ha centrado en medicamentos dopaminérgicos, denominados así por estar orientados a reponer o reproducir la acción de la dopamina o reducir su eliminación natural.

La L-dopa o dopamina, administrada normalmente por pastillas, penetra en el cerebro y allí es transformada en dopamina, administrando al paciente la dopamina de la que su organismo es deficitario. Hoy en día es el tratamiento más eficaz para controlar los síntomas aunque esto se pierde a lo largo de los años y el paciente necesita un suministro de levodopa cada vez mayor, a lo que se suma la aparición de efectos secundarios. El 90 por ciento de los enfermos tratados durante 10 años o más sufren discinesias y fluctuaciones llamadas fin de dosis o wearing-off (pérdida gradual de eficacia de la medicación entre toma y toma) y fluctuaciones on-off (episodios bruscos e impredecibles de pérdida de eficacia).

Agonistas dopaminérgicos. La mayoría de los pacientes necesitan asociar este tratamiento a la levodopa. Favorecen la transmisión de dopamina estimulando los receptores dopaminérgicos. El inicio del tratamiento con agonistas dopaminérgicos resulta eficaz para controlar los síntomas de la enfermedad en estados iniciales, permite retrasar el inicio del tratamiento con levodopa y demorar, así, la aparición de fluctuaciones motoras y otras complicaciones de este fármaco.

Anticolinérgicos. Son eficaces para reducir el temblor, la rigidez, la disfagia y el exceso de saliva. Debido a sus efectos secundarios se pauta a enfermos concretos y menores de 70 años.

Amantadita. Es un fármaco utilizado como tratamiento inicial para retrasar la introducción de la levodopa y para el control de algunos síntomas como las discinesias.

Inhibidores de la MAO (selegilina y rasagilina). Aumentan la disponibilidad de dopamina en el cerebro ya que reducen su degradación. Disminuyen las fluctuaciones de fases on-off y ayuda  a reducir las dosis totales de levodopa o el número de tomas.

Inhibidores de la COMT (Entacapona). La COMT es una enzima que interviene en la metabolización de la levodopa antes de su entrada en el cerebro. La entacapona se utiliza para aumentar los niveles de levodopa que entran al cerebro y la disponibilidad de dopamina. Se administra de forma conjunta con levodopa. Esta combinación puede producir un aumento de las discinesias por lo que, normalmente, se ajusta la dosis de levodopa.