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Psicoterapia y terapia cognitiva

La enfermedad de Parkinson se enmarca dentro de los trastornos degenerativos del sistema nervioso. El diagnóstico de una enfermedad crónica provoca en el paciente un fuerte impacto, que puede causarle una serie de sintomatología que repercuta sobre su estado emocional, la más frecuente es la depresiva y la ansiedad. Además de ello, por la propia enfermedad se ven afectadas algunas de las funciones cognitivas del paciente.

La psicoterapia facilita al paciente la adaptación a su enfermedad a través de la adquisición de habilidades psicológicas que permiten afrontar mejor la enfermedad. Estas técnicas pueden aplicarse tanto a nivel individual como a nivel grupal, ya que la mayor parte de ellos comparten muchas de sus dificultades.

Algunos de ellas son:

  1. Programas psicoeducativos
  2. Técnicas de resolución de problemas
  3. Técnicas de afrontamiento del estrés
  4. Entrenamiento para mantener la red social

Estas técnicas psicoterapéuticas son necesarias para cualquier paciente con la enfermedad de Parkinson ya que, aunque cada uno es particular y vive la enfermedad de una forma diferente, la mayoría de ellos y de sus cuidadores coinciden en las dificultades que encuentran diariamente para superar la enfermedad, por lo que estas técnicas serían útiles tanto para pacientes como para cuidadores.

Terapia cognitiva. Es fundamental para el enfermo de párkinson mantener las capacidades cognitivas que conserva, previniendo de forma activa el deterioro de las mismas. Para ello es necesario realizar actividad mental que mantenga nuestro cerebro en uso.

Las formas de trabajar las capacidades cognitivas pueden ser individuales o grupales. Para ello existen talleres o grupos de trabajo dirigidos por un profesional, dedicados a la realización de ejercicios específicos para trabajar las capacidades cognitivas. Estos talleres además nos facilitan el contacto con profesionales que conocen la enfermedad y con otros enfermos, lo que ayuda a obtener una mayor información y apoyo cuando el enfermo lo necesite.

Es importante mantener las actividades de la vida diaria mientras sea posible, como pueden ser leer un periódico, realizar la compra, llevar la contabilidad de la casa… Todas estas actividades requieren del uso de nuestras capacidades cognitivas. Los juegos de mesa son otras actividades que permiten ejercitar estas capacidades además de mantenernos en contacto con nuestro entorno social y familiar.

Síntomas cognitivos de la enfermedad de Parkinson:

Atención y enlentecimiento en el procesamiento de la información

El déficit de atención se expresa normalmente en la vida diaria en forma de problemas de concentración que requieren el mantenimiento de la atención, como pudiera ser leer un libro o ver una película.

Además los pacientes que sufren enfermedad del Parkinson muestran una mayor lentitud en procesar la información (bradicinesia).

La memoria

El déficit de memoria que se reflejan en esta enfermedad se caracteriza por la falta de habilidad para generar estrategias espontáneas para memorizar los datos necesarios y en el uso de procedimientos internos para la recuperación de la información almacenada.

Funciones visoespaciales y perceptivas

Estas funciones se refieren a la identificación en el espacio o posición, y la identificación de objetos o de personas. Este déficit en la vida diaria puede suponer problemas de desorientación al desplazarse de un lugar a otro o en el reconocimiento de caras.

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas son un conjunto de capacidades implicadas en la formulación de metas, planificación para lograrlas y ejecución de las mismas de un modo eficaz.

Trastornos conductuales

         Existen otra serie de trastornos de tipo conductual que provocan en el paciente y en sus familiares ciertas dificultades en el desarrollo de su vida y de su convivencia. Hay que resaltar que estos trastornos no aparecen en todos los pacientes y suelen ser por el efecto secundario de la medicación o un exceso de la misma.

Alteraciones de la conducta sexual. Puede causarlos los problemas de movilidad o algunos fármacos. Raramente son debidos a la enfermedad. Hay pacientes que presentan un aumento desproporcionado de la líbido, que generalmente no es percibido por el enfermo como algo negativo, pero sí por sus familiares. También puede darse un descenso de la actividad sexual, al que suele acompañar un estado de ánimo depresivo.

Alteraciones psicóticas: Una dosis de medicación superior o inadecuada a la recomendada para el paciente puede desencadenar episodios de alucinaciones visuales y auditivas, llegando incluso a delirios estructurados. Uno de los más frecuentes es la celotipia, interpretan las alucinaciones como señales de infidelidades de sus parejas. Este problema puede desaparecer con una recombinación farmacológica, aunque en estadios muy avanzados de la enfermedad pueden aparecer como un síntoma de la propia enfermedad.

Ludopatía: Este comportamiento compulsivo se ha relacionado con la terapia de tratamiento con dopamina. Estos medicamentos están destinados a actuar en una región del cerebro asociada con las emociones que incluye el placer y el comportamiento de refuerzo con recompensas. De esta forma, se ha relacionado con el refuerzo de la necesidad de jugar.

Para el familiar y cuidador

- Lo primero que necesita un cuidador es información sobre la enfermedad, su evolución y cómo debe tratar a la persona que padece la enfermedad y a la que tiene que atender.

- Establecer límites y fijarse unas expectativas reales.  Es importante entender que el cuidador también tiene sus necesidades y no lo puede hacer todo.

- Separa los tiempos de cuidado del enfermo del tiempo que debe dedicar  al cuidado de él mismo, realizando alguna actividad que le ayude a renovar energías y desconectar del cuidado del enfermo.

- Intentar mantener una comunicación fluida con el enfermo, lo que ayudará a resolver problemas entre ambos, sintiéndose el enfermo útil y el cuidador apoyado.

- Mantener la red social y buscar apoyo en ella. Es necesario que el cuidador se mantenga en contacto con su entorno social intentando evitar así los sentimientos de soledad y aislamiento.