Inicio de sesión
Información

Tfno
954907061

Logopedia

La enfermedad de Parkinson puede ocasionar trastornos del habla, la voz y la deglución. Estos trastornos se pueden tratar de forma eficaz desde la logopedia para intentar mantener o enlentecer la evolución de estos síntomas en combinación con el tratamiento farmacológico y otras disciplinas.

La falta de comunicación o la dificultad para mantenerla provoca graves problemas en la convivencia con el entorno familiar y en las relaciones sociales, llegando al aislamiento social, la incomprensión y la baja autoestima. En cuanto a la dificultad de deglución, además de no permitir disfrutar de las comidas y nutrirse adecuadamente, es un problema importante que puede poner en peligro la vida del paciente.

A través de la logopedia se intenta mantener o mejorar la comunicación, como  voz, gestos, escritura, vocalización… de forma que la persona pueda ser entendida por su entorno, así como los trastornos de deglución. Las terapias pueden ser individuales o grupales.

A continuación vamos a destacar algunos de los síntomas que trata la logopedia:

Hipomimia, Es la pérdida de la expresión facial y se percibe en el paciente el semblante rígido, con mejillas hundidas, reducido parpadeo de los ojos con mirada fija. La persona que padece este síntoma es consciente de ello, puede confundir la interpretación de su comunicación al no corresponder el mensaje con la expresión facial. Por ello, hay que tener en cuenta que el paciente nos comprende aunque le resulte difícil expresarlo con gestos.

Disartria hipocinética. Se describe como habla lenta, débil y monótona, alterando la respiración, fonación, resonancia, articulación y prosodia. El trastorno del habla puede aparecer en las primeras fases más avanzadas en algunos pacientes y se agrava a medida que la enfermedad avanza:

- Función respiratoria. Se observa que la respiración es deficiente causando una pérdida de aire antes de comenzar a hablar, dificultad para terminar una frase por falta de aire y para realizar ejercicio mientas se habla. Esto es causa de síntomas como la rigidez muscular que afecta a los músculos del aparato respiratorio, la lentitud y la postura en flexión del tronco.

- Voz hipotónica. La voz es más débil, ronca, monótona, temblorosa y aérea en las primeras fases y más tarde pueden llegar a la afonía total.

- Trastorno articulatorio. Es la falta de agilidad, precisión, fuerza y extensión en los movimientos de labios, lengua, mandíbula y velo del paladar, ocasionando una articulación de las palabras rápida, atropellada e imprecisa que ocasiona la omisión de sonidos e incluso palabras al final de la oración y farfulleo.

- Disprosodia. Es la dificultad en la melodía del lenguaje, la entonación, acentuación, ritmo del habla y duración de los sonidos y las pausas. Puede aparecer la repetición de sílabas e incluso palabras.

La disfagia es la sensación de adherencia u obstrucción al paso de los alimentos a través de la boca, faringe o esófago. Los síntomas de rigidez, lentitud y temblor afectan a la musculatura que trabaja la acción de tragar desde la boca al esófago desencadenando situaciones incómodas o de riesgo para el paciente. También la dificultad de tragar saliva provoca que se acumule en la boca e incluso su caída, causando problemas en la relación familiar y social, aislamiento y vergüenza de comer delante de otras personas.

La disgrafía. Debido a otros síntomas motores de la enfermedad, los afectados tienden a escribir reduciendo el tamaño y alterando la forma de la letra hasta ser casi ilegible.

Para el familiar y cuidador

Es importante tener en cuenta estos síntomas que puede padecer la personas afectada por párkinson. Afectan a la comunicación, la autoestima y a las relaciones sociales, tendiendo al aislamiento en el propio seno familiar.

Por ello, entender por qué se produce, cómo detectarlo y tratarlo es necesario para el paciente y el familiar, pues ambos deben tener paciencia y respetar los ritmos de cada uno. A veces queremos una respuesta del enfermo pero a este le resulta difícil darla de forma inmediata o comprensible. Esta situación provoca momentos de tensión y de frustración para ambos. Requiere de un esfuerzo tanto para el paciente como para el familiar y cuidador.

Pautas para la comunicación verbal

Paciente

 

Familiar y cuidador

Respirar antes de empezar a hablar y hacer una pausa entre cada palabra o frase

 

Prestar mayor atención a lo que nos quiere comunicar

Exagerar la pronunciación de las palabras con voz fuerte

 

Recordarle que hable frase por frase y palabra por palabra y con voz alta

Remarcar la consonante final

 

Repetir la idea para saber si lo has entendido

Expresarse de forma clara, emplear frases concisas

 

Decirle que exagere la pronunciación y animarle a usar frases cortas

Organizar los pensamientos y planear lo que se quiere decir antes de hablar

 

Indicarle que has entendido lo que está diciendo

Mirar a la persona con la que se está hablando

 

Darle tiempo para que empiece a hablar y no interrumpir su concentración